La gestión de aquellas personas que considera sus amigos puede ser el desafío más serio que enfrentará como supervisor. Dependiendo de la cultura corporativa de su oficina y la forma de manejar esta situación, los amigos actuales pueden llegar a ser antiguos amigos. Si bien esto no siempre es una situación fácil, usted debe entender que su responsabilidad como gerente compensa con su deber a un amigo casual.
La “dinámica de la amistad”
Trabajar con amigos es muy diferente a su supervisión. Tanto usted como su amigo pueden cambiar una vez que se convierta en gerente. Para ser más exactos: Su comportamiento debe cambiar y el de su amigo puede cambiar.
No asuma automáticamente que estos cambios serán negativos. En algunos casos, usted podría florecer como un gerente y su amigo mejore su rendimiento bajo su liderazgo. La afinidad y el respeto inherente que su amigo tenga por usted, puede animar a un mayor rendimiento para los dos.
Sin embargo, la alternativa de que el director y/o el comportamiento del amigo afecten negativamente tanto a nivel personal y laboral debe también ser considerada. Son estos cambios en la dinámica entre los amigos que pueden crear problemas. Minimizar el daño potencial de este escenario es fundamental para su éxito.
Crear un plan para controlar la dinámica con un amigo debe empezar por caminar en el camino hacia el olvido. Tener un plan y no necesitarlo es mejor que no tener un plan y necesitarlo. La dinámica puede convertirse rápidamente en algo tenue y llegar a ser una fuente de estrés para ambos. La difusión de esta tensión y convertirse en un buen gerente para todo su personal es el precio de mantener los ojos puestos en ello.
Cómo administrar un amigo
Si la dinámica con su amigo funciona correctamente, continúe haciendo exactamente lo que ha venido haciendo, no cuestione sus propios métodos si está obteniendo un resultado exitoso, a menos o hasta que el desempeño comience a disminuir, continúe como lo ha hecho hasta ahora.
Si el desempeño de su amigo empieza a disminuir o comienzan conflictos personales, he aquí unas sugerencias para resolver problemas sin dejar de lado el objetivo. Su imparcialidad y objetividad es crítica para administrar a su amigo, y aún más importante al resto de su equipo de trabajo.
La combinación de la amistad y la gerencia es una relación compleja. Acepte que no siempre funciona bien. Afortunadamente, estas relaciones no son automáticamente condenadas, a veces pueden funcionar de maravilla.
Sin embargo, debe tener en cuenta que la probabilidad de un resultado exitoso disminuye drásticamente si usted se olvida de seguir los pasos recomendados. Implementando estas medidas, mejorará sus probabilidades de éxito mediante el establecimiento de las reglas de separación entre el gerente y el empleado.
Sus esfuerzos no tienen por qué ser de confrontación, sino que debe incluir una comunicación clara con un refuerzo firme del cambio de la relación. Su carrera depende del desempeño como gerente con sus empleados. Permitir que la amistad afecte en su rendimiento a los ojos de la alta dirección es inaceptable.
Si uno de los miembros de su equipo es un verdadero amigo, él/ella tendrá un buen rendimiento y apoyará a su crecimiento profesional. Sin embargo, la gestión de un amigo o ex-amigo siempre será un reto delicado, incluso en las mejores condiciones. La comprensión de esta realidad le hará un mejor administrador de todos los empleados bajo su supervisión.